Lubricantes de alto rendimiento sin PFAS: el futuro de la tecnología de accionamiento

Las inminentes restricciones de PFAS plantean grandes desafíos para la industria de los lubricantes, pero tecnologías innovadoras como la tecnología de aditivos OMC2 ya ofrecen alternativas poderosas. Gracias a su excelente reducción de la fricción y del desgaste, así como a sus efectos positivos sobre la eficiencia y la sostenibilidad, son una solución a prueba de futuro para numerosas aplicaciones industriales.

Prohibición de PFAS: un desafío para la industria de los lubricantes

Ya sean aceites multifuncionales, lubricantes secos o lubricantes de alto rendimiento para aplicaciones especializadas, el politetrafluoroetileno (PTFE) ha sido un componente esencial de muchos lubricantes. Debido a su estructura molecular única, el PTFE proporciona una superficie muy suave que minimiza la fricción y el desgaste. Esto hace que el PTFE sea particularmente valioso para contactos de fricción altamente estresados, como los que se encuentran en engranajes pequeños. Estos se pueden encontrar en diversas aplicaciones, como automoción, domótica, herramientas eléctricas y bicicletas eléctricas.

La adición de PTFE mejora significativamente la eficiencia y la vida útil de estos engranajes pequeños. Un menor desgaste no sólo significa una mayor calidad del producto, sino también menores costes de material y mantenimiento.

Restricciones de la UE: ¿Están los lubricantes que contienen PFAS al borde de la extinción?

Sin embargo, el PTFE está cada vez más en el punto de mira de las autoridades reguladoras porque pertenece al grupo de las sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo ( PFAS ). Estos productos químicos se encuentran en numerosos productos de uso diario debido a sus propiedades repelentes al agua, la grasa y la suciedad: desde revestimientos antiadherentes y textiles repelentes al agua hasta espumas ignífugas y lubricantes.

El principal problema es la persistencia ambiental: los PFAS se degradan muy lentamente o no se degradan en absoluto y pueden acumularse en la naturaleza y en los organismos. Por ello, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) tiene previsto clasificar los PFAS como sustancias extremadamente preocupantes (SVHC). Las restricciones que se están discutiendo actualmente podrían suponer una prohibición casi total, con sólo períodos de transición previstos de un máximo de 13,5 años para los lubricantes que contienen PFAS. Las aplicaciones que no estén clasificadas como críticas (como el uso en engranajes pequeños) probablemente solo recibirían un período de 18 meses.

Lubricantes innovadores: Alto rendimiento incluso sin PFAS

Hasta la fecha, no existe una solución estándar uniforme para los lubricantes libres de PFAS, ya que los requisitos varían según la aplicación. El desarrollo de tecnologías alternativas es complejo y requiere muchos recursos.

Como fabricante líder de lubricantes especiales, TUNAP fue uno de los primeros en desarrollar lubricantes de alto rendimiento que no contienen PTFE y que han demostrado su eficacia en la práctica. Un ejemplo destacado es la tecnología aditiva OMC2 (compuesto orgánico de molibdeno). Esta tecnología provoca un alisado de microflujo de las superficies metálicas en los contactos de fricción y además forma capas protectoras resistentes al desgaste.

El resultado: menor rugosidad de la superficie y una distribución de la carga más uniforme entre las partes metálicas en contacto. Esto minimiza significativamente la fricción, lo que se refleja en temperaturas de funcionamiento más bajas. Dado que las temperaturas más bajas prolongan la vida útil del lubricante, las unidades pequeñas equipadas con tecnología OMC2 pueden utilizarse durante mucho más tiempo. Al mismo tiempo, la protección mejorada contra el desgaste garantiza que los componentes permanezcan funcionales durante más tiempo.

Eficiencia sostenible y costes operativos reducidos

Las ventajas de la tecnología de aditivos OMC2 son múltiples: permite una mayor vida útil de los lubricantes y reduce el consumo. Las pruebas en el banco de pruebas de herramientas eléctricas TUNAP han demostrado que las herramientas eléctricas con grasa TUNGREASE de alto rendimiento basada en OMC2 funcionan perfectamente incluso después de 250 horas de uso continuo.

Además, el menor calor por fricción reduce el consumo de energía, lo que no solo reduce las emisiones de CO2 sino que también minimiza el impacto ambiental. Un menor esfuerzo de mantenimiento y reparación también conduce a una mayor disponibilidad de la máquina y a menores costes de eliminación.

En definitiva, esto supone no sólo ventajas técnicas para los usuarios, sino también importantes ahorros en costes y recursos, todo ello sin PFAS.

Tres fases de acción del OMC2:

  • Formación de una película lubricante: Los aditivos OMC2 se adhieren a las superficies metálicas bajo presión y forman una película lubricante estable.
  • Compactación de la capa protectora de la superficie : Debido a la tensión mecánica, las estructuras metálicas se deforman en el rango nanométrico, lo que reduce la rugosidad de la superficie y crea una capa protectora eficaz.
  • Alisado de superficies: Los aditivos penetran más profundamente en el metal y provocan una deformación plástica, lo que conduce a una mayor reducción de la fricción y el desgaste.

Las inminentes restricciones de PFAS plantean grandes desafíos para la industria de los lubricantes, pero tecnologías innovadoras como la tecnología de aditivos OMC2 ya ofrecen alternativas poderosas. Gracias a su excelente reducción de la fricción y del desgaste, así como a sus efectos positivos sobre la eficiencia y la sostenibilidad, son una solución a prueba de futuro para numerosas aplicaciones industriales.

Contáctenos ahora si está buscando alternativas a sus lubricantes que contienen PFAS.

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